martes, 27 de agosto de 2013

Julio ha sido veinte.

Sucede, yo sé,
entonces pasa su mano con la mía,
y los minutos se desligan y aparecen,
aparecen como retorcijones en mi estómago,
y se prolonga hasta mis manos, mientras tanto,
suda, la cual tiene sujetada, y voy a temblar,
se sueltan entonces, porque el mundo es distinto,
porque el mundo no entendería lo que nuestras
manos quieren decirse, porque el mundo juzga
que nuestras manos permanezcan,
y entonces aquella sonrisa aparece,
se asoma tal cual maravilla en su rostro,
aparece y me conquista, su sonrisa se mantiene,
entonces ya no estoy aquí, estoy ahí con elx.
Hay un hoyo, un hoyo en su mirada,
caigo y me libero dentro,  una montaña rusa,
de esas que te suben y bajan, de esas que,
te mueven el mundo.
Montaña que te cuenta una nueva historia,
una que te espera al día a día,
que viene recargada de emociones,
recargada de dolores.