dejarla correr junto a la lluvia
apaciguar mis ojos en la nada de tus palabras
huir eternamente de todas las noches
tan llenas de agujeros
llenas de temblores
de mentes feroces, ruidosas
en donde siempre se escucha tu nombre
déjame, te lo ruego,
déjame arrancar estas amígdalas
que no saben nada más
que pronunciar amor sin conocerlo
huye tú también hasta donde ya no llega el viento
huye
de mis uñas
de mis ganas desgarradas de consumirme tu vida
de la forma obstinada de querer inyectarme en tu piel
de esta mirada incendiada que perpetua en tus ojos
déjame, llevarte,
déjame absorber lo obscuro de tu alma
rasgar esa cubierta en tu mente
déjame por una vez al menos
déjame ser cósmicamente tuya.