viernes, 30 de noviembre de 2012

Palabras de madrugada I.

No te dejes domesticar
que allá afuera hay un mundo inmenso esperando por ti,
sin alas, yo sé que puedes volar,
incluso llegar más lejos
de lo que han llegado los mortales de pensamiento.

Sin ataduras, puedes saltar, de un sólo salto
tocar la cima, dejar que el sol brille en tu piel,
que tu sentido se sensibilice mientras alcanzas
el significado de tu vida, que puedes ser más
de lo que eres.

Dejemos que el amanecer se despierte después de nosotros,
hay que liberarse de lo común, pensemos en correr,
porque el mundo te aprieta y te consume,
pero tu alma siempre es más fuerte que esa opresión,
ser diferente sin temor, somos humanos, no te dejes.

No olvides tu propósito, que la vida no solo sea
un día más, has que todos los días se transformen
en intensidades, has que vibre tu corazón, una y otra vez,
porque puedes llorar y reir a la vez, que no te abrume
el futuro, hoy por hoy es tu presente.

Cada sensación que brota en tu piel, se convertirá
en una sola, en una especial, que no olvidarás,
pero recuerda de dónde vienes, porque es de ahí
a dónde regresarás, tal vez con sólo la mente, pero volverás.

Que no se acabe tu deseo, que no se acabe tu entusiasmo,
mañana ya no puede haber, sólo hoy encontrarás tu
verdadero momento.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Tú eres mi metáfora.

Pensaba encerrarme en mi locura,
de pronto apareciste, y no
pude descifrarte, pero paso a
paso, me has devuelto el
alma, me has colmado de
sensaciones.
Yo tan torpe, en la perdición
de las noches vacías, apareciste
y te infiltraste en mis venas,
la noche obscura era, hasta
que tu susurro le puso
las estrellas y la luna,
palabras tuyas, estremecimientos
mío, algo me trajo al
borde de tus labios, algo
transformó la locura, en
el momento perfecto.
Tu sensualidad me atrapa y
me rebota el corazón, tu
acercamiento confunde mi
el control.
Apareciste y no sé cómo,
pero el ancla de tu figura está
clavada en mi piel.
Hoy despierto y te encuentro
en mis suspiros, sabe Dios
cuantas veces no he dormido,
cuantos viajes al infinito
contigo en mi imaginación
he tenido.
Y cuando estamos cuerpo
a cuerpo, el mundo se oculta
porque un sólo ser aparece:
el nuestro.
Beso a beso me transportas
al paraíso, tan cerca de tu
cuerpo casi tocando tu alma,
los susurros que gritan
lo tanto que me perteneces,
porque sabes que al pertenecerme
ya te quiero, y te quiero distinto
a las maneras de querer, porque
te quiero hasta que despertemos
de este viaje, hasta que
el boleto que me vendiste
expire y ya no haya retorno
a tu corazón.